AMAR
Aprisionar tu dolor
entre mis manos pálidas que
pueden suavizar tus asperezas.
y que en el dulce rezo de mis
plegarias sean bálsamos para
mis grandes tristezas.
Aprisiono entre mis labios tu
boca aún temblorosa y bendigo
la hora de haberte conocido,
no se que tienen tus labios
benditos que borran mis desagravios
cuando me besas.
Cuándo viste que mi incierto paso
vacilaba en la senda de mi vida, se
levantó esa lucecita, que fueron tus
brazos, señalándome el camino a
la calma, al hacerme sentir en paz.
Bálsamo claro, en el aturdido momento
de mi triste sufrir, fue como caricia a
mi piel, dolencia en el afán veraz de mi
inquietud y dulce esencia.
Fuiste como la palabra de Oro que
alumbró mi noche con tu esparcida luz,
y anegara mi vida de tu fragancia, de
tu gran alma azul.
Aprisiono en mis manos, ese dolor que
mantenía tu aliento a dolor puro, que
sólo lo que quería era no ser más,,,,,
vulnerable, ese orgullo de mujer
traicionada, que necesitaba ser gaviota
y calentar tu nido, ese momento era
tu espíritu.
Necesitabas volar con tus esperanzas vueltas
alas, así olvidar y limpiar todo aquello y
lograr llegar a tu vida, secando aquel dolor que
te apuntalaste ahogado en tu garganta.
Aprisionar tu dolor
entre mis manos pálidas que
pueden suavizar tus asperezas.
y que en el dulce rezo de mis
plegarias sean bálsamos para
mis grandes tristezas.
Aprisiono entre mis labios tu
boca aún temblorosa y bendigo
la hora de haberte conocido,
no se que tienen tus labios
benditos que borran mis desagravios
cuando me besas.
Cuándo viste que mi incierto paso
vacilaba en la senda de mi vida, se
levantó esa lucecita, que fueron tus
brazos, señalándome el camino a
la calma, al hacerme sentir en paz.
Bálsamo claro, en el aturdido momento
de mi triste sufrir, fue como caricia a
mi piel, dolencia en el afán veraz de mi
inquietud y dulce esencia.
Fuiste como la palabra de Oro que
alumbró mi noche con tu esparcida luz,
y anegara mi vida de tu fragancia, de
tu gran alma azul.
Aprisiono en mis manos, ese dolor que
mantenía tu aliento a dolor puro, que
sólo lo que quería era no ser más,,,,,
vulnerable, ese orgullo de mujer
traicionada, que necesitaba ser gaviota
y calentar tu nido, ese momento era
tu espíritu.
Necesitabas volar con tus esperanzas vueltas
alas, así olvidar y limpiar todo aquello y
lograr llegar a tu vida, secando aquel dolor que
te apuntalaste ahogado en tu garganta.


No hay comentarios:
Publicar un comentario