Si te hallara
en el inmortal punto
final
de un principio
ese que esboza tu
sonrisa y bautiza el
pensamiento en
versos estremecidos
llevándome al tropiezo
de los más hermosos
efectos donde fluyan
las emociones en la
misma esencia de los
latidos más profundos
reclutados
desde el propio centro de
la tierra donde llaman
te buscan te claman y
encuentran.
Alejandra Veruschka
(derechos reservados)
en el inmortal punto
final
de un principio
ese que esboza tu
sonrisa y bautiza el
pensamiento en
versos estremecidos
llevándome al tropiezo
de los más hermosos
efectos donde fluyan
las emociones en la
misma esencia de los
latidos más profundos
reclutados
desde el propio centro de
la tierra donde llaman
te buscan te claman y
encuentran.
Alejandra Veruschka
(derechos reservados)
"¿CUáL DIA..."
'¿cuál dia...?
1
¿Cuál dia,
habrás de buscarme en tu
calendario,
para entregarme mis estrellas,
y mi corcel,
ese que ha de llevarme
al paraje que he soñado
desde niño?
2
¡Tú,
el mayor de la 'nada',
sempiterno augusto de
'lo todo',
realizador de parajes y abismos,
de cuspides y de lejanas
glorias!
3
¿Cuándo la hora de tu luz
y silencios,
diamantinas alburas que despiertan
los luceros del alma,
vendrá,
y traerá tus ecos que conturbernian
las ausentes miriadas ensoñadas
y argentas,
inseparables de tu ubicuidad,
en mi 'dia-noche',
causa pasada de mis infortunios?
3
¡Embrión perenne,tú,
'cada cosa' de las cosas inmortales!
¿Cuando la hora entonces,
para quien te espera,
desde antes de sus dias?
4
¡Como siempre!...
¡Ese silencio noble de quien sabe
que nunca se es ido,
no importan las partidas!...
--0--
autor:raullaracuente;bx,ny.
5/14/13;9:59am;improv:®
Lucero.
He mirado en el cielo una estrella, Su bella luz taciturna alumbra el horizonte, Donde mis anhelos encuentran el eco, Dejare mis añoranzas y mis desvelos. En la almohada de tu lecho, Donde reclamare mi derecho, De amarte en el silencio, Que envuelve mis esperanzas... José Flores. 3/8/12.
MI MUERTE
De madrugada. La muerte me despierta. YO. (Abriendo los ojos) ¿Qué quieres? MUERTE. La muerte. Ya es la hora... YO. ¿Hablas en serio? MUERTE: Muy en serio. YO. (Incorporándome) ¡No! ¡Tan pronto no! MUERTE. (Cabeceando) Te comprendo. YO. No te creo. MUERTE. Mi situación es comprometida. YO. Elúdela. MUERTE. No puedo. YO. ¿No puedes o no quieres? Muerte. No me lo pongas más difícil. YO. Tengo miedo. MUERTE. (Resoplando) ¿Cuánto? YO. ¿Se puede medir el miedo? MUERTE. Depende... YO. Lo tengo pegado a mí y es intenso. MUERTE. ¿Y qué puedo hacer yo? YO. ¿Qué propones? MUERTE. (Enfadada) ¡Yo no hago proposiciones! YO. Eres la muerte y apareces cuando quieres. MUERTE. Te equivocas, soy una mandada. YO. ¿Y quién te manda? MUERTE. El destino. YO. Podemos engañarle. MUERTE. ¡Nunca! ¡Él nos controla! YO. Tengo veinte años, ¿no crees que el destino se equivoca? MUERTE. No soy quién para enjuiciar. YO. Llámale y dile que venga. Necesito hablar con él. MUERTE. Demasiado tarde. Ahora está en otra parte. YO. (A punto de llorar) Te lo suplico, vuelve dentro de unos años cuando esté preparada. MUERTE. No puedo perder el tiempo en idas y venidas. YO. ¿Para ti sólo es cuestión de tiempo? MUERTE. (Pensativa) No sé... Nunca se me ha ocurrido que hubiera algo más, pero dicen que soy implacable... No puedo doblegarme. YO. ¿Y quién lo dice? MUERTE. ¿Y tú no lo sabes? Estoy en boca de todos. Pregunta, pregunta... YO. No hay que hacer caso de las habladurías. Puedes cambiar. MUERTE. Imposible. Soy así desde hace miles y miles de años. YO. (llorando) Voy a volverme loca... MUERTE. Empiezo a cansarme de tantas pamplinas. YO. Tengo que ganar tiempo... MUERTE. De nada te va a servir y cuanto antes partamos mejor que mejor. YO. Es que el miedo no se va. La muerte saca sus garras, coge al miedo y lo lanza al vacío. MUERTE. Asunto arreglado. YO. Ya puedes llevarme. Marisa Lorenzo
Nunca permitas que nadie te quite el derecho de lograr tus sueños, porque ello es el motor que te hace seguir adelante.
Nunca permitas que alguien se sienta con el derecho de dominarte de tal manera que te anule, eso no lo debes consentir. Recuerda que la vida es demasiado bonita como para que la vivas encerrada sufriendola incomprensión de alguien que apareció en tu vida y se adueñó no solo de eso sino hasta incluso de tus pensamientos. Nunca abandones tus sueños, mientras creas que puedes lograr tus metas inténtalo una y otra vez, que nadie te detenga, cierra tus manos y agarra todos esos sueños y no lo sueltes, ponlo en tu pecho como si fuese una joya valiosa, y guárdala en tú corazón, porque tus sueños sí son valiosos. No esperes que las cosas que deseas vengan de la nada hacia ti, NO… tú persíguelas, con todas tus fuerzas busca aquello que te haga ser una mujer feliz. Nunca sientas que has perdido porque algo no salió bien una vez, siempre hay que volver a intentarlo, que la perseverancia es lo más importante de una persona, se puede ser muy inteligente pero si no tienes constancia para hacer las cosas, nunca lo vas a lograr.
Aprisionar tu dolor
entre mis manos pálidas que pueden suavizar tus asperezas. y que en el dulce rezo de mis plegarias sean bálsamos para mis grandes tristezas. Aprisiono entre mis labios tu boca aún temblorosa y bendigo la hora de haberte conocido, no se que tienen tus labios benditos que borran mis desagravios cuando me besas. Cuándo viste que mi incierto paso vacilaba en la senda de mi vida, se levantó esa lucecita, que fueron tus brazos, señalandome el camino a la calma, al hacerme sentir en paz. Bálsamo claro, en el aturdido momento de mi triste sufrir, fué como caricia a mi piel, dolencia en el afán veraz de mi inquietud y dulce esencia. Fuistes como la palabra de Oro que alumbró mi noche de zafiro con tu esparcida luz, y anegara mi vida de tu fragancia, de tu gran alma azul. Aprisiono en mis manos, ese dolor que mantenía tu aliento a dolor puro, que sólo lo que quería era no ser más,,,,, vulnerable, ese orgullo de mujer traisionada, que necesitaba ser gaviota y calentar tu nido, ese momento era tu espíritu. Necesitabas volar con tus esperanzas vueltas alas, así olvidar y limpiar todo aquello y lograr llegar a tu vida, secando aquel dolor que te apuntalastes ahogado en tu garganta.
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