martes, 28 de septiembre de 2010

MI MAMITA


*
Rv: Mii mamá en el feisbuk... buenISIIMO





Buenísimo!

cualquier parecido con la realidad no es casualidad......
>
>
> El Feisbuk de mi familia
> Las arepas ya están listas, termina de poner la mesa hija.
> Ya estoy casi lista papá.
> ¿Y tu mamá? Sigue metida en el Feisbuk, ya la llamé 3 veces.
> Que broma chica, bueno, vamos a comer nosotros.
>
> No es que mi mamá no fuera usuaria de Internet antes de la llegada del
> Feisbuk. Siendo gerente medio en una gran empresa, el correo
> electrónico, las búsquedas en Google y el uso de los más diversos
> servicios en Internet, eran parte de su día a día.
>
> Pero cuando la concuñada de Encarnación, su amiga del colegio, la
> tagüeó en la foto de la graduación de la prima Conchita de la vecina
> Teresa, todo cambió. Poco a poco, y sin saber cómo, mi papá se vio
> desplazado de la computadora de la casa, que había sido su campo de
> juegos y dominio indiscutible, y se vio reducido al uso del televisor
> y al piazo e" portatil de la oficina.
>
> Mamá, que peleaba constantemente con mi papá porque al regresar de la
> oficina se quedaba pegado jugando en la computadora, se vio atrapada
> en una vorágine de descubrimientos de viejas amigas del colegio,
> incluso de la primaria, y empezó a pasar cada vez más horas pegada al
> monitor, el teclado y el ratón, mientras aceptaba cotufas con
> chocolates virtuales y compartía abrazos binarios con los amigos.
>
> Cada tarde, al regreso del trabajo, mi mamá descubría a 5 amigas del
> colegio que habían cambiado su vida de forma radical, se devanaba los
> sesos intentando descubrir quién era esa Magaly con la que tenía 14
> amigos en común y despotricaba de la porquería de foto del perfil que
> hacía imposible identificarla.
>
> Las fotos siempre fueron el mayor motivo de angustia de mi mamá en sus
> devaneos con el Feisbuk, "¡¿Pero esa será Marisabelita o su mamá?!",
> "No, no, no pero es que la Tati Rodríguez tiene que tener mi misma
> edad, no es posible que se vea así" y ni que decir que consideraba
> altamente antideportivo publicar fotos con más de 10 años de
> antigüedad, asunto que la ponía de un humor de perros.
>
> La casa empezó a parecer el manicomio del que tanto despotricara mi
> mamá, la ropa sucia se acumulaba, mi papá empezó a usar camisas que
> sólo tenían planchadas la pechera y los puños, y si no empezamos a
> sufrir de escorbuto fue por el consumo regular de bebidas carbonatadas
> con sabor a limón.
>
> Pero lo peor aún estaba por venir, yo pensé que nada podía ser peor,
> hasta que organizaron un rencuentro de la Promoción XXVI del Colegio
> de Nuestra Madre Santísima de la Aparición a través de Feisbuk
> ¡Bárbaro! Era como si un meteorito fuera a impactar la tierra y
> hubiera que ponerse al día con todo lo que se tenía pendiente en esta
> vida, y las dos o tres reencarnaciones siguientes.
>
> El viaje a Argentina que tenía un año de planificado se canceló, y los
> fondos fueron reconvertidos a una indispensable lipoescultura de los
> codos. Se declaró una guerra abierta a la celulitis donde la 5ta
> Brigada de Masajistas Motorizados tuvo una destacada participación.
>
> Las fotos de todas las participantes en el reencuentro de marras
> fueron ampliadas y mejoradas al mejor estilo CSI con el fin de
> determinar el número, longitud y profundidad de las patas de gallo,
> fecharlas y determinar si habían sido alteradas mediante el uso del
> fotochop.
>
> El historial profesional y familiar de cada una de las excompañeras de
> liceo de mi mamá fue sujeto a un escrutinio digno del servicio
> secreto, cualquier inconsistencia sobre la profesión, escalafón,
> ingresos y nivel de vida era resaltada para el posterior
> interrogatorio que se esperaba.
>
> Ni siquiera los logros de los hijos escapaban de los planes urdidos
> para el diabólico reencuentro, y de esta forma me vi inscrita en
> clases de Kárate y Escultura. Afortunadamente mis notas eran buenas,
> porque hasta un dieciocho era visto feo en comparación con las mentes
> prodigiosas de los hijos de las "muchachas".
>
> Finalmente después de hacerse un velo de novia en una exclusiva
> estética, mi mamá se vistió con sus mejores galas y se lanzó a su
> reencuentro de la Promoción XXVI del Colegio de Nuestra Madre
> Santísima de la Aparición, lo que yo sospechaba que iba a ser algo así
> como terminar destacada en Iraq.
>
> Al día siguiente nos enteramos de que lo que había empezado como una
> inocente reunión con café y pastas secas terminó en una especie de
> terapia de grupo. Susanita la portuguesa se peleó con Maríita (que
> retiró en 3ro) porque ella le había quitado su novio de 2do, mientras
> que Maritza "La Morocha" aprovechó que la Tati se quedó dormida y le
> pintó los cachetes como siempre lo hacía en su época.
>
> Entre llantos, risas y conversaciones cuchicheadas y abrazos todo lo
> que había quedado pendiente hace treinta años siguió su curso. Sólo
> faltó que se firmaran las blusas y los vestidos con marcador, y el
> tradicional "No cambies nunca".
>
> Mi papá compró una computadora nueva para la casa a raíz de que su
> ahijado Manuel lo invitó al grupo "Caraquistas, Caraquistas y
> Caraquistas", y ahora chatea con mi mamá a través del Feisbuk, y
> además le manda flores (virtuales) a cada rato, cosa que tenía tiempo
> que no hacía.
>
> Ahora como comida más sana, siempre tengo ropa limpia y disfruto de la
> compañía de mi familia, y todo esto desde que me refugié en casa de la
> tía Jacinta, que vive en los Totoros de Pampán donde no llega Internet
> de ninguna forma.

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