
Un dicho popular reza:
"La vida dura tres días y dos ya han pasado".
El tiempo pasa tan de prisa a nuestro alrededor que tan sólo nos damos oportunidad de "sobrevivir", somos esclavos de la rutina y pasamos cada uno de nuestros días sumergidos en un mar de problemas y de situaciones triviales que pocos momentos libres nos dejan.
Nos hemos olvidado que somos las personas las que movemos al mundo y no al revés, hemos olvidado el VIVIR para pasar tan sólo a SOBREVIVIR en un mundo regido por el caos y la complejidad.
Cuantificamos nuestro tiempo en dinero, no nos importa pasar algunas horas extras en nuestro trabajo para ganar una mejor posición en la empresa y sentir que así podemos ganar el mundo, pero nunca nos percatamos que al hacer eso estamos perdiendo cosas tan grandes como: la infancia de nuestros hijos, la oportunidad de disfrutar a nuestros padres o de visitar algún amigo.
Lo mas irónico de esto es que estas cosas que alimentan y engrandecen al ser humano son gratis y tan sólo nos cuestan un poco de nuestro tiempo.
Al escribir estas palabras me he dado cuenta que es más valioso para mi pasar 30 minutos con mis hijos jugando fútbol, que pasar tres horas intentando terminar ese proyecto que de cualquier forma veré mañana.
Me he dado cuenta de que me cuesta menos tomar el teléfono y hablarle a mi madre para preguntarle sobre que tal amaneció hoy, a discutir interminablemente con mis colegas sobre el futuro de la economía.
Me he dado cuenta de que es más importante para mi escuchar los sueños de mis amigos, que ver las frivolidades que pasan por la televisión.
¡Me he dado cuenta de las cosas que me hacen sentir vivo!
Estoy convencido de que nacimos para VIVIR.
Mira a tu alrededor y ante tanta grandeza, responde:
¿Piensas seguir SOBREVIVIENDO?
No hay comentarios:
Publicar un comentario